Cambiemos las reglas del patio


La mayor parte de la ciudadanía ha pasado sus recreos en pistas de cemento con dos porterías de fútbol, paisaje desolador para disfrutar de esos 20 minutos que anhelas durante horas. Y si eres niña, la cosa se complica aún más, porque el balón ha tenido un claro propietario durante décadas. Ahora parece que algo está cambiando: las AMPAs demandan que haya espacio para niñas y niños, que el fútbol no monopolice las canchas, mientras que algunos ayuntamientos, como Madrid o Barcelona, destinan parte de sus presupuestos a remodelar esas áreas de juego y deporte.

El acceso al patio y cómo te ubicas en él tiene un sentido simbólico trascendental: si las niñas son vetadas, aprenden que el deporte no es para ellas, que deben conformarse con retirarse a una esquina a hablar con sus amigas. Pierden el interés porque entienden que el patio no es su espacio, y lo que es peor, entienden que no tienen los mismos privilegios que ellos, no solo en esos metros de cemento sino también en la sociedad.

Con estos obstáculos se encuentra Irene, la protagonista de la nueva obra de teatro infantil interactivo de Delfoteatro: "Las Olimpiadas de las Mujeres". Le gusta el atletismo pero no puede practicarlo en el recreo y, si se anima a jugar al fútbol, los chicos solo le permiten ser defensa, cuando ella lo que quiere es correr y meter goles.

Mireia Belmonte, con dos medallas olímpicas.

Al mismo tiempo que cambia la percepción de padres, madres e instituciones sobre la importancia de acabar con estas limitaciones espaciales y simbólicas, los medios de comunicación empiezan a concienciarse de que no deben seguir relegando los éxitos deportivos de las mujeres, entre otras cosas, porque están haciendo historia: el Wizink Centre registró recientemente el récord de asistencia a un partido de segunda división de baloncesto femenino (13.500 personas) en el partido entre el Movistar Estudiantes y Magec Tias; y el Wanda Metropolitano acogió a 60.739 personas en el partido entre el Atlético de Madrid y el Barcelona. La neces