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No habrá igualdad sin referentes culturales femeninos

La producción artística ha sido un terreno históricamente vetado para las mujeres y, sin embargo, más de las que pensamos remaron a contracorriente. El problema es que no las conocemos porque no aparecen en los libros de texto o, cuando con suerte aparecen, muchas veces lo hacen en calidad de musas o ‘parejas de’ (María Lejárraga, María Teresa León, Dora Maar, Tina Modotti…), ensombreciendo sus capacidades individuales. La invisibilización del talento literario femenino es apabullante: aprendemos a recitar como autómatas los autores clave del Siglo de Oro, de la Ilustración, del Romanticismo, de la Generación del 27… Mientras que a ellas accedemos por la vía excepcional, la genealogía feminista, ya que además de esfuerzos individuales de cierto profesorado que, de motu propio, apueste por la igualdad, son los Estudios de Género y el activismo feminista los que fuerzan el rescate de las olvidadas y saldan deudas históricas con homenajes y reediciones de libros.

Hemos aprendido que Gloria Fuertes fue una poeta destacable, que su obra iba más allá de la literatura infantil, a raíz del centenario de su nacimiento. Un siglo. En vida, Gloria era para el gran público el rostro amable y bonachón de ‘Un globo, dos globos, tres globos’. Por eso volver la vista a, por ejemplo, Sor Juana Inés de la Cruz (1651-1695), hace aún más difícil el camino de la visibilización. Ella, una de las protagonistas de la última obra de Delfoteatro, "Ellas ponen el título," es una excepción porque figura entre hombres ilustres, en este caso Góngora, Quevedo o Calderón. Carolina Coronado (1820-1911), poeta y novelista romántica, no es tan conocida para el gran público, y la tercera homenajeada de nuestra obra es la política y escritora Clara Campoamor (1888-1972), clave en el logro del voto femenino durante la II República.

En la representación de "Ellas ponen el título" en el Espacio de Igualdad María de Maeztu, que dio inicio a la temporada del curso 2017/18, una señora del público manifestó su estupefacción porque a día de hoy tengamos que seguir reclamando los derechos y la dignidad que Sor Juana Inés empezó a demandar hace cuatro siglos. Por su parte, Coronado hablaba del “yugo de nuestro sexo” en el siglo XIX y seguro que no podría imaginar que cien años más tarde la mujer cobre casi un 24% menos que un hombre en el mismo rango laboral, o que la separación de tu pareja pueda significar perder la vida.

Está en la mano de padres y madres y educadores/as mostrar a las futuras adultas referentes artísticos, científicos y profesionales de todos los ámbitos con nombre de mujer para llegar al fin a la igualdad real. No deben aprender a vivir con roles sociales secundarios y siendo parejas sumisas, sino siendo conscientes de que tienen los mismos derechos que ellos a ser protagonistas de sus vidas y de la sociedad. Así lo sintieron Sor Juana Inés, Carolina y Clara. Desde Delfoteatro volvemos la vista a ellas para reconocer su esfuerzo y transmitir que la invisibilización del talento femenino ya no es una opción.

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